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Mujeres: los mormones dicen no

Kate Kelly tuvo un sueño: modernizar la organización de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para abrir paso a las mujeres. Es decir, ordenarse sacerdotes, conducir la realización de ciertos rituales, participar en cargos administrativos de relevancia y también en las decisiones financieras. Pero fue expulsada. ¿Es este un caso de intolerancia? ¿Es posible concertar derechos civiles con asuntos religiosos? ¿Perderá su oportunidad de llegar al cielo? El caso en The Atlantic