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La mexicana “divina”

Carolina Zalce de la Peña fundó en Italia un grupo llamado Evo Cris al que las autoridades calificaron posteriormente como secta. Ya era tarde: miles de italianos habían sido manipulados por esta atractiva mujer que prometía un camino de revelaciones espirituales y el despertar de la conciencia en tierras lejanas. Muchos hicieron el viaje con ella a México donde construyeron la Ciudad del Fin del Mundo y viven sometidos a la voluntad de la santona tras ser despojados de miles y miles de euros. Un “rebelde” expulsado cuenta lo que allí sucede en la revista Emeequis

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