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Dick Cheney como Pinocho

Hace años que el ex vicepresidente estadounidense jura que el gobierno no torturó a nadie durante la guerra contra el terrorismo. Y ahora, cuando el informe del Senado, le desmiente, él insiste: eso no es tortura. Su negación se desglosa en seis pasos: la tortura se la han aplicado a los estadounidenses, no al revés; existe una especie de “tortura legal”; mentir y mentir cuando haga falta; el reporte del Senado es una cosa partidista; lo que cuenta es la tortura extrema; pero nada es tortura si funciona para prevenir ataques. Un análisis en New York Magazine