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A punto de perder al kilogramo fundamental

En una bóveda de acceso restringido en la ciudad de París reposa una pieza a la que se le podría identificar como el kilogramo fundacional: un cilindro de platino e iridio que ha definido la unidad de masa durante 125 años. Es la garantía de lo que realmente es un kilogramo y ahora está en peligro de terminar inservible. Contra él se comparan las otras piezas que respaldan esta unidad de medida porque se supone que nunca iba a perder masa. Se trata de una extraña tragedia y un reto para la comunidad científica guardiana de este tesoro. También es una historia muy curiosa, contada en la revista Intelligent Life