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Que los niños vengan, que se vayan

Barack Obama debe enfrentar el problema de la ola de menores inmigrantes que huyen de México y Centroamérica. Por un lado le acusan de ser demasiado duro y por el otro de ser muy blando. Pero lo importante no es Obama: es esa gente. Niños que cruzan la frontera guiados por “coyotes” que cobran miles de dólares por ese servicio, familias fragmentadas, personas buscando esperanza para sus hijos. La compleja realidad en El País

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