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La orden es silencio: Venezuela

censura

Por Oscar Medina

Elocuente el título del informe: “La orden es el silencio”. El Instituto de Prensa y Sociedad acaba de hacer pública una encuesta sobre la situación de los medios y la censura en Venezuela y para esto escogió un mecanismo que por sí solo dibuja la situación del país: una conferencia de prensa en línea, un hangout. La elección no fue un capricho: con la mayoría de los grandes medios controlados por el Estado o en manos de inversionistas vinculados al gobierno, temían que los resultados no tuvieran mayor difusión.

El “Estudio 2014: Censura y Autocensura en periodistas y medios de comunicación en Venezuela” fue estructurado por esta organización que incentiva al periodismo de investigación y defiende el derecho a la libertad de expresión, con base en una encuesta realizada a 225 profesionales de la comunicación que trabajan en medios privados, comunitarios, estatales e independientes de trece estados del país. La percepción de los consultados refleja que la mayor cantidad de órdenes directas de censura provienen del Estado: “Los encuestados perciben en el poder ejecutivo -del que dependen los gobiernos nacional, regional y local- una actuación directa en materia de censura (34%). Luego, señalan de censores al poder judicial (17%), al poder legislativo (14%), al poder moral (7%), y al poder electoral (6%)”.

Las presiones llegan por diferentes frentes. También señalan que hay “órdenes directas de censura por parte de grupos económicos privados (16%); de grupos políticos (8%); de grupos de delincuencia organizada (6%); de agrupaciones sociales independientes (3%); y de las organizaciones de la sociedad civil (1%)”.

Hay más: “se han ejercido presiones oficiales para modificar un producto informativo en el que ellos han estado trabajando (42%); han ocurrido impedimentos en la emisión informativa (15%); se han recogido ediciones -generalmente en medios impresos- (6%), y se ha llegado a cerrar medios en los que laboraban algunas de las personas consultadas (2%)”.

En el contexto venezolano no puede causar sorpresa esta situación. Sin embargo, no deja de alarmar otro hallazgo: ya los propios periodistas aceptan que existe un grado importante de autocensura. “29% de los encuestados considera que se han inhibido de desarrollar un contenido periodístico porque de todas maneras la empresa comunicacional para la que laboran no lo iba a difundir”, señala el informe. Y esta razón se impone sobre otras: “predomina por encima de la posibilidad de exponer su integridad física, del temor de afectar a un tercero por cualquier incidente que se pueda producir a partir de una publicación, o de las amenazas que constituyen las normativas que regulan el ejercicio periodístico y los medios de comunicación social en el país”.

43% de los entrevistados asegura que ha recibido órdenes expresas que prohíben la cobertura de temas puntuales porque no se ajustan a las líneas editoriales de los medios en los que trabajan. Y 39% se queja porque les han obligado a cambiar la redacción de sus textos para no incomodar a personas o instituciones del poder político local. “A 35% de los consultados -en la investigación sobre censura y autocensura que realizó IPYS Venezuela- se le ha prohibido expresamente cubrir y/o publicar una información sobre un hecho noticioso, y también se les ha negado la posibilidad de cubrir un tema en particular. A 34% se le ha dicho que no puede nombrar a una fuente determinada en una información que vaya a ser publicada.

Por las presiones que se han ejercido sobre la cobertura periodística, 17% de los participantes manifiesta que, luego de incidentes de este tipo, fueron cambiados de fuente de información”.

Esto nos deja en un marco en el que los reporteros y sus jefes están coincidiendo en una posición que pone en riesgo la libertad y el derecho a la información. Y la explicó Mariengracia Chirinos, coordinadora del estudio, en la conferencia de prensa realizada el lunes 6 de octubre: “Las medidas de presión surten efecto porque los periodistas están llegando al máximo eslabón de la censura, que es la autocensura”.

“Por lo menos, 26% indica que ha declinado en el seguimiento periodístico por presiones de autoridades gubernamentales; 19% por simpatizantes político partidistas del oficialismo; 9% por manifestantes violentos; 9% actores económicos y empresariales privados; 6% por grupos paraoficiales; y 6% líderes de movimientos políticos de oposición”.

Otros hallazgos no son menos preocupantes. 44% señaló que sus medios se han visto obligados a “rectificar” informaciones debidamente verificadas por presiones gubernamentales. Y 16% dijo que también se presiona para que se publiquen notas de prensa y boletines emitidos por dependencias estatales: “Esta situación debe verse en perspectiva con los obstáculos en la labor periodística, debido a que 38% de los consultados atribuyó limitaciones por amenazas del gobierno nacional y 37% refirió amenazas de los accionistas de medios”.

El acceso a la información pública es otra gran barrera. 79% de los consultados señalaron que las instituciones estatales niegan información: “Esta misma situación persiste en instituciones privadas, de acuerdo a las indicaciones de 32% de las opiniones recorridas, y 11% determina la misma actuación en instituciones independientes”.

¿Qué hacer? El Ipys señala algunas recomendaciones a seguir tanto por el Estado como por las propias empresas de la información. Pero el gran reclamo lo hacen los encuestados: 93% pide la aprobación de una Ley de Acceso a la Información Pública, una herramienta jurídica por la que se viene luchando desde hace ya unos cuantos años sin que hasta ahora el gobierno central haya dado muestras de considerarla viable.

 

Para más detalles del “Estudio 2014: Censura y Autocensura en periodistas y medios de comunicación en Venezuela”, el Ipys lo puso a disposición en su web.

 

One Response to La orden es silencio: Venezuela

  1. Joaquin dice:

    Muchos amigos venezolanos me cuenta que hay mucha prensa y tele de la oposición que están día y noche diciendo que el chavismo está hundiendo a Venezuela. Claro, además de Telesur, Zurdaconducta y demás noticieros de tinte izquierdista.

    Vi un documental sobre la masacre orquestada por la oposición en Puente Llaguno, y muchos me comentan que las televisoras privadas escondían la información y manipulaban las escenas grabadas para inculpar al gobierno chavista las muertes. Debido a las mentiras y manipuleo de los hechos, así como su intervención para derrocar a Chavez, fue el motivo para que este último suspendiera la concesión del espectro televisivo a esos canales. Algo que acá en México deberían hacerle a Televisa y Tv Azteca, que mete sus intereses en el Congreso y Senado (cabilderos) , evaden miles de millones de pesos en impuestos (condonación de impuestos y teleton) y tienen una programación ofensiva y estúpida. Esas televisoras critican con saña incluso odio a la izquierda.

    Con el golpe suave de este año CNN y muchos medios de la oposición se dieron a la tarea de falsear información. Fotos de represión en otros países las ponían como si fuera en Venezuela.

    Yo soy mexicano, mi país es el No, 01 en asesinatos a periodistas del continente americano. Acá quien sabe algo y lo dice es intimidado, secuestrado, torturado y/o asesinado. Tenemos más muertes que en Afganistán e Irak juntos, somos el número 1 en secuestros del continente, tenemos una violencia por el narco-gobierno increíble (actualmente caso Ayotzinapa y Autodefensas de Michoacán) No veo a la comunidad artística latina pidiendo #PrayforMexico #SOSMexico ni una muestra de apoyo, como lo hacían en Venezela, no importaba que en Venezuela fueran guarimberos asesinos de la oposición para culpar (nuevamente) al gobierno, esa comunidad artística apoyaba. ¿por qué con México no?

    Acá TODOS los noticieros de la tele son de un evidente tinte de derecha, donde hay más opción es en el medio escrito. En la radio solo una emisora maneja un tinte plural, MVS.

    Ni yo puedo decir que México es dictadura, n se como dice la derecha que en Venezula la hay. Acá hay libertad de expresión con sus reservas, con miedo. Acá hay elecciones, pero no democracia. En toda la historia de mi país solo un presidente ha sido elegido por democracia: Vicente Fox. Ya quisiéramos acá la democracia que hay en Venezuela, dense una vuelta para que observen como es el show casi floclórico del gobierno en los comicios. No hay observadores internacionales en ninguna elección popular.

    El narco intimida a la gente para votar por cierto candidato, amenazas para que en cierta localidad gane cierto partido, guerra sucia en la tv contra el candidato opositor, el acarreo espantoso, la compra de votos, la violación de las urnas electorales, casillas que no abren, etc, etc.

    Efecto Naim, respeto su tinte editorial conservador, espero ustedes respeten mi comentario, que no sea omitido o censurado, ya que eso mostrará mayor validez en la tesis que sostengo.

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